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El espíritu naturalista de Isabelle Bard se desvela entre las páginas de un herbolario imaginario. Entre sueños poéticos y composiciones perfectamente equilibradas, Isabelle ejercita con talento su ojo de artista consagrada.
Sus encuadres audaces, sus efectos de materiales, sus harmonías subtiles dan un relieve particular a sus flores y vegetales que pueblan sus cuadros a la vez modernos y refinados. |